jueves, 1 de marzo de 2012

Análisis de Nietzsche, a través de Vattimo. Nietzsche y la diferencia y Nietzsche y el más allá del sujeto


REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD RÓMULO GALLEGOS
AREA DE POSTGRADO
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

CURSO: EJES DE SOCIALIZACIÓN DE LA INVESTIGACION   











Análisis de Nietzsche, a través de Vattimo.
Nietzsche y la diferencia y Nietzsche y el más allá del sujeto











FACILITADORA:
Dra. Feryeny Padrino   




AUTOR:



Vilma Rubín Puerta      

C.I.3.951.883    







Febrero, 2012

Análisis individual de las lecturas: Nietzsche y la diferencia y Nietzsche y el más allá del sujeto, a través de Vattimo.
Nietzsche y la diferencia (Pensar después de Nietzsche y Heidegger, Barcelona, Península, 1998, 3era. Edición)
            Partimos de la conexión interna que el pensamiento de la diferencia tiene con el mismo Nietzsche, en cuanto a que la justificación de la perspectiva específica es como puede verse, y aunque es hermenéuticamente correcta deja subsistir una tensión entre el pensamiento de la diferencia y Nietzsche. Pero este pensamiento de la diferencia se define en relación a Heidegger como el pensador que determina la lectura de Nietzsche, tanto en interpretación como en meditación filosófica. Y es por ello que uno de los aspectos esenciales de la división que separa el pensamiento de la diferencia, cultivado por los franceses de sus orígenes heideggeano, es el recuerdo de la diferencia y no se convierte jamás en una simple referencia al hecho de que hay diferencia entre ser y ente; es más bien, un recuerdo del problema de la diferencia en el doble sentido, subjetivo y objetivo del genitivo.
            El problema de la diferencia es el problema que concierne a la diferencia misma, no de cuáles son sus términos y porqué, es más bien, un giro de pensamiento constituyente de la meditación heideggeriana sobre el ser y que vale para la expresión acontecimiento del ser, por lo tanto hay que reconocer el doble genitivo también en la noción de metafísica como historia y destino del ser, y hoy tiene su máxima difusión en cierta área de la cultura francesa, por lo que prefiere partir del hecho del olvido de la diferencia oponiéndola a un pensamiento que se esfuerza por recordarla y se hace presente más allá de la metafísica.
            Señala Jacques Derrida que Heidegger pudo calificar a Nietzsche como el punto de llegada de la metafísica y del platonismo, en virtud de la mala fe equivalente a la lucidez y el rigor; es decir el pensamiento alienado e inauténtico se podría repetir, por lo que, Derrida considera la doctrina de la tragedia y sus dos principios: Dionisos y Apolo, que es en realidad una forma de rememoración de la diferencia, que no se anula en la historia porque no está en ella, y es una estructura originaria, la apertura de la historia, la historicidad misma. Desde esta perspectiva el pensamiento de la diferencia se distingue del metafísico en cuanto que, en vez de pensar al ser como plenitud de la presencia, como estabilidad y unidad, lo piensa y enuncia como diferencia, divergencia y pesadumbre. Interesa entonces ver como esta interpretación derridiana de la diferencia se empeña en considerar una visión del ser marcada ya, no por la plenitud, sino por la fractura y la carencia.
            En efecto, vuelve a aparecer otro de los personajes típicos del discurso metafísico: la conciencia como autoconocimiento del sujeto en relación con sus objetos. La super-estructura de la diferencia toma el lugar del significado, de la idea platónica del ontos on de toda la metafísica: el discurso del hombre solo puede moverse en la diferencia u olvidándola y asumiéndola como marco natural, o repitiéndola siempre en el discurso poético. Además de estas comparaciones de Nietzsche, con Freud, y que se refiere al paralelo con la crítica de la economía política de Marx, indica el significado de liberación que se atribuye en estos contextos a la rememoración, repetición, puesta en esencia, de la diferencia. Pero si el pensamiento que recuerda la diferencia posee alguna superioridad, respecto de aquello que por el contrario lo olvida, sólo se puede entender referido al valor de la conciencia y de la subjetividad consciente. Es difícil ver como un recuerdo de la diferencia entendida como puesta en escena y repetición, no se refiera a la ilustración existencialista de la finitud de la condición humana con aportes modernos de la lingüística estructural.
            Por consiguiente, en estas doctrinas se anuncia de modo destacado el Nietzsche del Ueber, el Nietzsche de la superación que no se deja encuadrar en una filosofía de la finitud. También el eterno retomo, el gran mensaje que está en la base del Zarathustra, además de las obras de su último periodo, se oponen a una lectura repetitiva como las que se da en estas interpretaciones francesas. El nuevo modo de ser del ser ya no apenado por la separación entre esencia y existencia, acontecimiento y significado, y a un modo de existir del hombre ya no marcado por el conflicto edípico, asume esta doctrina que parece todo lo contrario a la repetición o puesta en escena de la diferencia como recuerdo de una fractura que no pudo ser superada, pues es la super-estructura que funda y abre la historia misma. Y, en consecuencia, Nietzsche apunta a la destrucción de esta estructura de la historia, que además es abierta y fundada por la diferencia, y el eterno retomo es el fin de la historia como dominio de la diferencia. Más sin embargo, en el esfuerzo por reencontrar en el mundo del super hombre, de hombre liberado, la vieja diferencia es la apertura de nuestra historia, y la humanidad la ha vivido hasta hoy; por lo que la historia como la conocemos y vivimos es historia de la diferencia, entre ser y ente, entre significante y significado, siervo y patrón, padre e hijo, y así, el mundo ultrametafísico y ultrahumano profetizado por Nietzsche no tiene más historia, es decir, sin más vida; va más allá de lo profético y utópico, dejando abierto el problema de cómo vivir y poner en práctica el pensamiento Zarathustra y la rememoración de la diferencia que acepta la lógica y permanece en ella “seguir soñando sabiendo que sueña”
            Continúo con Nietzsche y el más allá del sujeto (Nietzsche, Heidegger y la Hermenéutica, Paidos, Barcelona, 1992)
            En los estudios Nietzscheanos, se percibe su afinidad con la ideología de fascismo y del nazismo, y éste supone en efecto que el superhombre o ultrahombre se caracteriza en relación a una pura y simple subversión de todo ideal de humanitat, trasmitido por el humanismo europeo. Se trata de su relación con la tradición humanística del pensamiento occidental y de su relación con la dogmática filosófica en que los valores de la tradición humanista se han condensado en el pensamiento de los siglos XIX y XX. Vale decir, la dialéctica hegeliano-marxista en donde todavía se pretende interpretar las condiciones del hombre en el mundo. Es así pues la única filosofía de la historia en la que Nietzsche mide el esfuerzo por diagnosticar los males de la cultura moderna.
            Cuando tratamos de determina el sentido del Ueber que define al ultrahombre y con él, el sentido de la relación de Nietzsche con la tradición humanística y metafísica de occidente encontramos el problema del sujeto. Razón por la que a partir del Zarathustra puede caracterizarse como un sujeto conciliado, pensado en el horizonte de la dialéctica, y del que solo se puede hablar como el punto de llegada de un movimiento de Aufhebung de superación que concierne a la consciencia como ocurre en la hegeliana fenomenología del espíritu. Ahora bien, el Uebermesch Nietzschiano tiene características que lo acercan al sujeto conciliado y Nietzsche lo liga a otro punto de su propia doctrina, el eterno retomo de lo igual; se distingue del hombre de la tradición precedente del bisheringer mensch, ya que no vive en la tensión entre existencia y sentido,  ser y deber ser, hecho y valor, sino que realiza una vida perfecta en coincidencia de los dos términos.
            La descripción que Nietzsche da en el Aforismo 341 de la Gaya Ciencia del hombre de querer el eterno retomo de lo igual, es la de un hombre feliz, que puede querer la repetición del instante en cuanto en él experimentaba la felicidad, es decir, la coincidencia del evento con el sentido. El eterno retomo no puede definirse coherentemente sino como la condición de una existencia, ya no separada del sentido en el que se modifica la estructura de la temporalidad que se ha dado a la experiencia del hombre occidental como movimiento de valores, objetivos, transcendentes, fines que le confieren significado al devenir.
            El tránsito de la condición ultrahumana, como también el tránsito del nihilismo pasivo al nihilismo activo no es el establecerse en una condición del salud del alma, de claridad, de conciliación y fin de los conflictos, sino una liberación del juego de las fuerzas, una intensificación de toda la actividad vital que consiste como dice: más allá del bien y del mal, en violentar, preferir, ser injusto, querer ser diferente. Nietzsche asiste a una individualización de la fuerza como fuerza vital, que no es más que impulso de conservación y expansión, como fuerza de la racionalidad técnica que ordena efectivamente el mundo y que no puede confundirse con el vitalismo como exaltación de lo biológico. Es aquí donde Nietzsche excluye que la fuerza puede ser nombrada e identificada, haciendo de ella un hecho fundamentalmente hermenéutico, asumiéndolo como un verdadero acontecer del ser. Y que puede ser considerada como visión típica metafísico-dialéctico, como noción de hegemonía que comparte la idea de soberanía, pero también la idea de una correspondencia profunda entre dominante y dominado.
            Por último, “Seguir soñando sabiendo que se sueña”, expresión de la Gaya Ciencia a la que nos remitimos desde cualquier punto del pensamiento de Nietzsche. Entonces, el relativo fracaso del intento de éste, la imperfección de lo inacabado y el final abandono del proyecto Hauptwerk que debía ser el Wille Zur Macht, el mismo carácter problemático de las nociones claves de su última filosofía y la dificultad de componerlas en un todo coherente, se identifica con las dificultades frente a las que hoy se encuentra cualquier proyecto de ontología hermenéutica. Aquí el significado del Ubermensch Nietzschiano pone de manifiesto algunos puntos sobre los que se pudiera construir: en primer lugar hablamos de una ontología hermenéutica radical que implica el abandono de la noción metafísica del sujeto entendido como unidad, también, cuando está pensada como proceso dialéctico de identificación; el significado filosófico de esta doctrina Nietzshiana está en el situarse en el extremo opuesto de cualquier filosofía de la reflexión como reconciliación del sujeto consigo mismo como Baldung en el sentido que este término tiene con la cultura moderna. De igual manera, la filosofía de la reflexión recoge el carácter escindido del yo, pero lo exorciza en el idealismo del siglo XIX a través de la dialéctica de la autoidentificación; es decir, por un lado el sujeto escindido el ultrahombre nietzschiano es ciertamente el yo del que hace experiencia el arte y la cultura de vanguardia, no solo en el expresionismo, sino también más clásicas y aspectos que aluden a la disgregación y que junto a esta visión dramática contiene las mayores potencialidades de desarrollo. Este ultrahombre es el hombre de la comunicación intensificada, de la metacomunicación y los desarrollos que la hermenéutica ha tenido; como Habermas con su teoría de la competencia comunicativa.
            Es por eso, que la condición humana del sujeto escindido se configura como la condición normal del hombre postmoderno en un mundo en el que la comunicación abre la vía a una efectiva experiencia de la individualidad como multiplicidad. Además, la ontología hermenéutica de Nietzsche es una doctrina del ser que atribuye al devenir el carácter del ser, es decir la hybris interpretativa necesita de un ser débil y sólo así es posible el juego de comunicación de matacomunicación en que las cosas se constituyen y se destituyen; y el ser, sigue modelado sobre el sujeto, pero el sujeto escindido es el ultrahombre y su doctrina de la voluntad de poder cede las premisas para una ontología que reniega de todos los elementos de poder dominante en el pensamiento metafísico y que apuesta a la dirección de una concepción débil del ser, entendido como hecho hermenéutico comunicativo que da razón a la experiencia del hombre en el mundo de la tardomodernidad.

Problematización Histórico - Teórica Cultura Occidental












Reflexión de las Lecturas: “Transdisciplinariedad. Un enfoque para la complejidad en el mundo actual”; Autor: Miguel Martínez Miguélez. Y “Fundamentos de la Transdisciplinariedad”; Autor: Manfred A. Max – Neef.



 
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA UNIVERSIDAD RÓMULO GALLEGOS
AREA DE POSTGRADO
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

CURSO: Transdisciplinariedad y ciencias de la educación   






Reflexión de las Lecturas: “Transdisciplinariedad. Un enfoque para la complejidad en el mundo actual”; Autor: Miguel Martínez Miguélez. Y “Fundamentos de la Transdisciplinariedad”; Autor: Manfred A. Max – Neef.








FACILITADOR:
Dr. Jorge Luis España Márquez   




AUTOR:



Rubin Vilma

C.I.   3.951.883    









Febrero, 2012
Reporte de Lectura de Texto
“Transdisciplinariedad. Un enfoque para la complejidad en el mundo actual”; Autor: Miguel Martínez Miguélez.
            En primer lugar, me propongo exponer la reflexión de la lectura. Así pues, la ubicación del autor en la época corresponde al postmodernismo, su corriente de pensamiento se identifica con la Transdisciplinariedad, complejidad, hermenéutico y pragmático. La intencionalidad del texto corresponde a una propuesta de un nuevo paradigma para el estudio de fenómenos de la realidad; así mismo, para reflexionar de la necesidad que hay de cambio, del paradigma atomicista parcelado, a un paradigma integrador, totalizador, humano y sobre todo comprensivo. De tal manera que se pueda superar la parcelación y fragmentación del conocimiento para lograr una confluencia de saberes en integración e interacción.
            Por que si bien es cierto, son las universidades quienes tienen la misión y el deber de enfrentar este estado de cosas y por supuesto, ser sensibles a los signos del tiempo y formar generaciones en consonancia con ellos, centrar la Transdisciplinariedad en lo que debe ser la universidad del mañana y su evolución, haciendo énfasis en transformación y superación. En cuanto a la relación que tiene el texto con el ámbito  disciplinar de interés del lector, se relaciona profundamente, por cuanto, el entorno educativo en el que me desenvuelvo se encuentra actualmente ante necesidades urgentes de transferencias paradigmáticas que permitan la formación de ciudadanos más acoplados a los nuevos tiempos de vida, acorde con los avances tecnológicos, los problemas ambientales, las necesidades sociales y políticas; en efecto, s fundamental un cambio de cultura educativa que incluya todas las partes involucradas: Sociedad – Familia – Escuela – individuo. Por lo que se hace imperioso el cambio de mentalidad de los docentes, pues así los señala el mismo autor: “El problema clave más complejo de la evolución transdisciplinar de la universidad es la formación de formadores”.
            En lo referente a la dificulta del lenguaje hay que acuñar nuevos términos o redefinir los ya existentes, generar nuevas metáforas que revelen las  nuevas interrelaciones y perspectivas; la metodología y la epistemología en que se apoyan deben sentar las bases de un nuevo paradigma científico. Se intenta es hacer evolucionar a la universidad hacia un estudio de lo universal en el contexto de una aceleración sin precedentes de los saberes parcelados. Por tanto, esta evolución es inseparable de la búsqueda transdisciplinar, es decir: entre, a través y más allá de todas las disciplinas particulares.
            La evolución transdisciplinar conlleva como he venido revisando, a una confluencia de saberes de interacción e integración para transformar y superar; la línea de reflexión se enmarca en un movimiento transdisciplinario cuya intención es hacer evolucionar lo universal. Se trata pues, de hacer penetrar el pensamiento complejo y transdisciplinar dentro de las estructuras y programas de la universidad. Estos planteamiento están sustentados en Simposios  Internacionales; UNESCO; Conferencia de Zurich 2000; por CIRET de Francia. También plantea cuatro pilares fundamentales que sirven de base a la nueva educación: Aprender a conocer – Aprender a hacer – Aprender a vivir juntos – Aprender a ser.
            El ideal de la Transdisciplinariedad exige un paradigma epistemológico y holístico, e involucrarse en un diálogo intercultural haciendo que la ciencia se vuelva necesaria para entender los complejos sistemas del mundo actual. Necesitamos una nueva visión de la realidad vinculada en una transformación fundamental del modo de pensar, de percibir, y de valorar, se trata de un paradigma universal con objetivos como guiar la interpretación de las interpretaciones, la explicación de las explicaciones con apoyo gnoseológico y que como paradigma emergente nos permita superar el realismo, salir del reduccionismo y entrar en una lógica de coherencia integral, sistémica y además ecológica; es decir, una ciencia transdisciplinaria.
            Cabe señalar que las entidades emergentes transdisciplinarias requieren una lógica dialéctica y el círculo hermenéutico es el proceso interpretativo al movimiento que va del todo a las partes y de las partes al todo, buscando sentido. Esta misma lógica dialéctica supera la causación lineal, unidireccional, explicando os sistemas autoconectivos de retro y pro alimentación, los circuitos recurrentes y ciertas argumentaciones circulares; pero su uso rechaza el principio del tercero excluido y acepta el del tercero incluido, que representa un concepto importante en el enfoque transdisciplinario, formalizando la presencia de paradojas, antinomias, y sus aportes complementarios en el conocimiento, a fin de crear imágenes de la realidad más completas, integradas y verdaderas.
            Por ultimo, es importante señalar que esa concepción científica, basada en la teoría de la racionalidad manifiesta carácter complementario inter y transdisciplinar y no contradictorio de las ciencias experimentales que crean y manipulan sus objetos, y por el otro, de las ciencias humanas que tienen el problema de la descripción del sentido que descubren en las realidades y que se denomina tercera cultura, trata de descubrir la sociedad humana en su complejidad y su objeto es un todo integrado coherente y lógico para el logro de una satisfacción intelectual que viene a ser la meta de toda validación. En resumen, esta teoría de la racionalidad y el comportamiento humano constituyen un paradigma emergente que se impone a nuestra mente. Resulta claro, la necesidad de cambio de paradigma científico y los positivistas y mecanicistas quedarían dentro del paradigma holístico y transdisciplinar de los nuevos tiempos, y la lógica clásica como también los axiomas Aristotélicos darían paso a procesos racionales para enfrentar enunciados complejos y globales.
            A continuación el reporte de la segunda lectura: “Fundamentos de la Transdisciplinariedad”; Autor: Manfred A. Max – Neef.
               Esta lectura trata de la problemática del nuevo siglo tales como agua, crisis ambientales, migraciones forzosas, pobreza, terrorismo,  etc.; estos desafíos no serian preocupantes si la educación que se entrega a los estudiantes de universidades fuera coherente con el mismo desafío. Pero no es así, sigue dominando la enseñanza unidisciplinaria. Por lo que la síntesis integradora no se logra a través de una acumulación de cerebros; se precisa una formación orientada y que lo haga posible. En un primer paso debe ocurrir en los postgrados dirigidos a áreas temáticas más que a disciplinas especificas a manera de tratarlo como un fenómeno integral; Segundo, una aclaración de conceptos y terminologías como: Disciplinariedad que no es más que monodisciplina que representa especialización en aislamiento. Multidisciplinariedad en la que no existe cooperación entre las disciplinas. Pluridisciplinariedad que es la cooperación entre disciplinas sin coordinación, generalmente se da entre áreas del conocimiento compatibles entre si y de un mismo nivel jerárquico. Interdisciplinariedad que es la coordinación del nivel inferior desde el superior. Transdisciplinariedad existe coordinación entre todos los niveles.
            La epistemología de la Transdisciplinariedad en su parte débil se sustenta en un enfoque práctico y simplificado con aplicabilidad en las ciencias sociales. En la parte fuerte se sustenta en tres pilares nivel de realidad, principio del tercer incluido y por ultimo la complejidad. La transdisciplina representa un claro desafío a la tradicional lógica binaria y lineal Aristotélica. Y más que una disciplina o súper –disciplina es, en realidad un modo distinto de ver el mundo, más sistémico, más holístico.
            En este orden de ideas resulta fácil constatar que no existen universidades transdisciplinarias, solo se realizan esfuerzos interdisciplinarios, pero generalmente como experiencias marginales no integradas a la estructura de la universidad, las mismas continúan sustentándose en disciplinas aisladas. Entonces, en la medida que no se definen explícitamente los principios éticos y los valores que deben conformar una sociedad orientada hacia el bien común, no pueden diseñarse políticas coherentes con el desafío. Importa y, por muchas razones reconocer que las dos lecturas guardan relación en sus planteamientos y que disciplina y transdisciplina no son antagónicas sino que se complementan; y el tránsito de una a la otra, genera enriquecimientos recíprocos del conocimiento que facilitan la comprensión de la complejidad. Pertenecen a la misma corriente del pensamiento transdisciplinario, complejidad y pragmático.
Señalan además que la práctica de la Transdisciplinariedad como método, de manera sistemática, en sus dos versiones tanto fuerte como débil implica esfuerzos simultáneos para perfeccionar en lo que a visión del mundo se refieren. Y como no existe ningún centro de estudio superior orientado transdisciplinariamente urge el esfuerzo en pro de instancias para su desarrollo y aplicación.
            Evidentemente se identifican las dos reflexiones y van de la mano en cuanto a intencionalidad del texto pues, están sustentadas en un enfoque práctico, con vista a permitir su aplicabilidad para la investigación de un método que tienda a ser transdisciplinario especialmente en las ciencias sociales, llegando a compartir un marco epistémico amplio que le sirva para integrar las diferentes orientaciones de sus análisis, principios básicos, postulados, perspectivas o enfoques, procesos metodológicos; y su verdadero espíritu va más allá de la unidad del conocimiento, caminando hacia la transformación y creación de un nuevo arte de vivir con visión transcultural, transnacional, transpolítica y transreligiosa.

domingo, 22 de enero de 2012



 

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD RÓMULO GALLEGOS 
AREA DE POSTGRADO
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

CURSO: EJES DE SOCIALIZACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN  








SOCIEDAD TRANSPARENTE







FACILITADORA:
Dra. Feryeny Padrino  




AUTORES:



Bravo Edelin
Loreto Trina
Ponte Maryury
Quintana Carmen
Requena Maritza
Rubin Vilma
Sanchez Aida
Silvera María Elena

C.I. 15.220.015
C.I.   8.790.546
C.I. 11.365.909
C.I.   9.917.342
C.I.   8.552.059
C.I.   3.951.883    
C.I.    8.570.462
C.I.  13.680.720




Enero, 2012
Postmoderno  ¿Sociedad Transparente?
                        Actualmente se habla mucho de postmodernidad, tanto que casi ha llegado a convertirse en algo obligado y distanciarse de este concepto es considerado como una moda pasajera, como un concepto superado. Sin embargo, éste término se enlaza con el hecho de que la sociedad actual sea una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los MASS-MEDIA.
            Hablamos de postmoderno porque la modernidad ha concluido, ahora bien; depende de lo que se entienda por postmodernidad, pues ésta es la época en la que el hecho de ser moderno se convierte en un valor determinante. Y, el ser moderno lo caracteriza toda la cultura moderna. Así en la nueva forma de considerar el artista como genio creador, se abre camino cada vez más intenso por lo nuevo y lo original que no existía antes. Con el paso de los siglos éste camino de lo nuevo y original en el arte se da vinculado a una perspectiva más general, que como sucede en la edad de la Ilustración; considera la historia humana como un progresivo proceso de emancipación, como la realización más perfecta del hombre ideal. Si la historia esta dotada de este sentido progresivo es evidente que tendrá más valor lo más avanzado. Por lo tanto, la condición para concebir la historia como realización progresiva de la humanidad autentica estriba en que puede ser vista como un proceso unitario. Solo si existe la historia se puede hablar de  progreso. Entonces, la modernidad se acaba cuando deja de ser posible hablar de la historia como de algo unitario.
            Nosotros pensamos la historia ordenándola entorno al año cero del nacimiento de Cristo, y más concretamente como el concatenarse de las vicisitudes protagonizadas por los pueblos de la zona central: El Occidente que representa el lugar de la civilización, fuera del cual quedan los primitivos, los pueblos en vías de desarrollo. Es así como la filosofía del siglo XIX y el XX ha sometido a una crítica radical la idea de una historia unitaria viniendo a develar el carácter ideológico de tales representaciones. Así Walter Benjamin, sostiene que la historia como curso unitario es una representación del pasado construida por los grupos y clases sociales dominantes, ¿Qué es, en realidad, lo que se transmite del pasado? No todo aquello que ha ocurrido sino solo lo que parece ser relevante; lo que narra la historia son los avatares de la gente que cuenta, de los nobles, de los monarcas o de la burguesía cuando se convierte en clase de poder: los pobres sin embargo, o aquellos aspectos de la vida que se consideran bajos no hacen historia. En cuanto se desarrollan observaciones como esta, se desemboca en la disolución de la idea de historia como curso unitario, por lo tanto no hay una historia única, hay imágenes del pasado propuestas desde diversos puntos de vista es ilusorio pensar que haya un punto de vista supremo, comprensivo, capaz de unificar los restantes.
            La crisis de la idea de historia entraña la de la idea de progreso: si no hay un curso unitario de las vicisitudes humanas no podrá sostenerse tampoco que estas avancen hacia un fin de un plan racional de mejoras, educación y emancipación.
 Los ilustrados, Hegel, Marx, Los Positivistas y Los Historicistas pensaban de la misma manera, que el sentido de la historia estaba en la realización de la civilización, esto es: de la figura del hombre europeo moderno, es decir el progreso se concibe solo asumiendo como criterio un determinado ideal del hombre que en la modernidad coincide siempre, con el hombre moderno europeo, es como decir: nosotros los europeos somos la forma mejor de humanidad. Si tenemos en cuenta todo esto, entendemos que la crisis actual de la concepción unitaria de la historia y, la crisis de la idea del progreso y el fin de la modernidad no son solo eventos determinados por transformaciones teóricas, criticas que ha sido objeto el historicismo decimonónico (idealista, positivista, Marxista etc.), en el plano de las ideas; han ocurrido muchas cosas y muy diferentes como los llamados pueblos primitivos, de la civilización superior y más evolucionada, se han rebelado, volviendo problemática de facto, una historia unitaria centralizada.
Junto con el fin del imperialismo y el colonialismo, otro factor ha sido determinante para la disolución de la idea de historia y para el fin de la modernidad: se trata del advenimiento de la sociedad de la comunicación y que se refiere a la sociedad transparente en la que: 1. en el nacimiento de una sociedad postmoderna los Mass – Media desempeñan un papel determinante. 2. estos caracterizan tal sociedad no como una sociedad más transparente, más conciente de si misma, más iluminaria sino como una sociedad más compleja e incluso caótica, finalmente en este caos relativo residen nuestras esperanzas de emancipación.
Ante toda la imposibilidad de pensar la historia como un curso unitario da lugar el fin de la modernidad y que no surge solo de la crisis del colonialismo y del imperialismo europeo, sino que es el resultado del nacimiento de los medios de comunicación de masas. Estos medios (telemática) han sido determinantes de la disolución de los puntos de vista centrales, lo que el filósofo francés Jean Francois Lyotard llama los grandes relatos. Este efecto de los Mass – Media parece ser contrario a la imagen del filósofo Theodor Adorno, quién preveía que la radio y más tarde la televisión tendría el efecto de producir una homologación general de la sociedad convirtiéndose en componentes de una explosión y multiplicación generalizada Weltanschauungen: de visones del mundo.
En los Estados Unidos en los últimos decenios han tomado la palabra minorías, han salido a la palestra de la opinión pública culturas y subculturas de todas clases. El poder económico esta en manos del gran capital; la misma lógica del mercado  de la información reclama una continua dilatación de este mercado mismo, exigiendo que todo se convierta de alguna manera en objeto de comunicación. Esta multiplicación vertiginosa de la comunicación, este tomar la palabra por parte de un creciente numero de subculturas, constituyen el efecto más evidente de los Mass – Media y por supuesto, el tránsito de nuestra sociedad a la postmodernidad. Occidente vive una situación explosiva, una pluralización que parece irrefrenable y que toma imposible concebir el mundo y la historia según puntos de vista unitarios. En efecto, los Mass – Media, que teóricamente harían posible una información auténticamente a tiempo, sobre lo que sucede en el mundo podrían parecer una especia de realización completa del espíritu absoluto Hegeliano, de la perfecta autoconciencia de toda la humanidad por simultaneidad de lo que acontece, la historia y la conciencia del hombre.
De hecho, la intensificación de las posibilidades de información sobre la realidad en sus más diversos aspectos, vuelve cada vez menos concebibles la idea misma de una realidad, una profecía de Nietzsche: el mundo verdadero, al final se convierte en fábula, en nuestra condición tardo – moderna. Realidad para nosotros es más bien el resultado de entre cruzarse, del contaminarse de las múltiples imágenes, interpretaciones  y reconstrucciones que compiten entre si, o que de cualquier manera sin coordinación central alguna distribuyen los Media. Pues bien en la sociedad de los Media, en lugar de un ideal emancipador, esta el espíritu absoluto de Hegel o el hombre que ya no es esclavo de la ideología tal como lo piensa Marx; se abre camino un ideal de emancipación a cuya base misma estará la oscilación, la pluralidad, la erosión del propio principio de realidad.
   En tal sentido, la enseñanza filosófica de Nietzsche y Heidegger se concentra en el hecho de que nos brindan los instrumentos para captar el sentido emancipador del fin de la modernidad y de su concepto de historia Nietzsche, ha demostrado que la imagen de una realidad ordenada racionalmente sobre la base de un fundamento es solo un mito “tranquilizador”, propio de una humanidad todavía bárbara y primitiva. Heidegger continuando la línea de Nietzsche ha mostrado que pensar el ser como fundamento, y la realidad como sistema racional de causas y efectos, es solo una manera de extender a todo el ser el modelo de la objetividad “científica”,  de la mentalidad que para poder dominar y organizar rigurosamente todas las cosas tiene que reducirlas al nivel de meras y presencias mensurables, manipulables y sustituibles y finalmente, viniendo a reducir también al propio hombre, su interioridad y su historicidad. De modo que si por el multiplicarse de las imágenes del mundo perdemos el sentido de la realidad, quizás no sea una gran perdida; por una especie de perversa lógica interna, el mundo de los objetos medidos y  manipulados por la ciencia – técnica, se ha convertido en el mundo de las mercancías, de las imágenes en el mundo fantasmático de los Mass – Media.
Pero, en qué consiste entonces, el posible alcance emancipador y liberador de la pérdida del sentido de la realidad, de la auténtica erosión del principio de realidad en el mundo de los Mass – Media? La emancipación viene ha ser un extrañamiento, que es también un liberarse de las diferencias, de los elementos locales, de lo que globalmente podríamos llamar, el dialecto. Sin embargo, el efecto emancipador de la liberación de las racionalidades locales no reside en garantizar un mayor reconocimiento y autenticidad, como si la emancipación consistiera solo en que pudiera venir a manifestarse finalmente en lo que cada uno es en verdad. El sentido emancipador de la liberación de las diferencias y los dialectos esta más bien en el efecto añadido de extrañamiento que acompaña al efecto de identificación; es decir, si profeso un sistema de valores – religiosos, éticos, políticos, étnicos – en este mundo de culturas plurales, tendré también una aguda conciencia de l historicidad, contingencia y limitación de todos estos sistemas, empezando con el mío. Es lo que Nietzsche llama “seguir soñando sabiendo que se sueña” y es lo que el mismo asigna a la humanidad del futuro, precisamente en el mundo de la comunicación intensificada.
Un ejemplo de lo que significa el efecto emancipador de la confusión de los dialectos se encuentra en la descripción de la experiencia estética de Wilhelm Dilthey, quién piensa que el encuentro con la obra de arte es una forma de experimentar, en la imaginación otros modos de vida diversos de aquel en el cual se cae en la cotidianidad concreta. Cada uno de nosotros al madurar restringe sus propios horizontes de vida y se ciñe a una esfera determinadas de afectos, intereses y conocimientos. La experiencia estética nos hace vivir otros mundos posibles y, así haciéndolo muestra también la contingencia, relatividad y no definitividad del mundo real al que nos hemos circunscripto.
En la sociedad de la comunicación generalizada y de la pluralidad de las culturas, el encuentro con otros mundos y formas de vida, es quizás menos imaginario de lo que Dilthey supusiera: las otras posibilidades de existencia están a la vista, vienen representadas por múltiples dialectos o incluso por universos culturales que la antropología y la etnología nos hacen accesibles por lo tanto, vivir en este mundo múltiple significa experimentar la libertad como oscilación continua entre la pertenencia y el extrañamiento. Es una libertad problemática no solo por que tal efecto de los Media no esta garantizado, es solo una posibilidad que hay que apreciar y cultivar, porque no sabemos que fisonomía tiene. Entonce filosóficos Nihilistas como: Nietzsche y Heidegger, y también pragmáticos como Dewey o Wittgenstein, al mostrarnos que el ser no coincide necesariamente con lo que es estable, fijo y permanente, sino que tiene que ver más bien con el evento, el consenso,  el diálogo y la interpretación, se esfuerzan por hacernos capaces de recibir esta experiencia de oscilación del mundo postmoderno como chance de un nuevo modo de ser humano.    


Bibliografía

Vattimo Gianni
Ediciones Paidós
I.C.E. de la Universidad Autónomo de Barcelona
Barcelona – Buenos Aires – México
P.P. 73 -87






























domingo, 4 de diciembre de 2011

II SEMESTRE. AUDITORIAS METODOLÓGICAS. 03/12/2011


 ANÁLISIS DEL CONTENIDO TEÓRICO CAPITULO VI.

APORTE A LA EPISTEMOLOGÍA.
La teoría se genera en base a la capacidad de poder interrelacionar la creatividad, la imaginación que ponga a disposición el investigador y de su visión sistémica de la realidad de mirar el fenómeno de estudio.

GENERACIÓN DE LA TEORÍA
            El teorizador debe percibir, comparar, contrastar, agregar, establecer nexos, relacionar y especular, de allí que una teoría es una construcción mental simbólica que obliga a pensar de un modo nuevo; al interpretar una serie de conocimientos que se consideraban incompletos. Asimismo se puede decir, que para construir un modelo teórico se debe llevar a cabo el siguiente proceso de: exploración, descripción e interpretación, relación que propone interpretar las propiedades del modelo u objeto de estudio. La validez de una teoría generada en el paradigma interpretativo no debe evaluarse en termino de criterios exteriores, sino en términos de su coherencia, consistencia y poder interpretativo

POSTURAS Y ACTITUDES

 Creo que es evidente, que para producir conocimiento se debe  tener en cuenta dos tendencias: el aferrarnos a un método como programa y el síndrome de salir de eso. Cuando el investigador se aferra a un método se convierte en un investigador pasivo se le coarta la creatividad e ingenio, limitándose la visión y la sagacidad para captar y valorar lo inesperado. En cuanto al síndrome salir de eso  convierte al investigador en mediocre, lo vuelve cumplidor de requisito no solo en la generación de conocimientos, sino también en la cotidianidad.

Para la construcción o generación del conocimiento debemos tomar un camino interesante y retador, siempre y cuando estemos apasionados por el fenómeno del estudio. Se debe tener presente que la generación de producción o conocimiento implica un proceso de maduración donde nos vamos a encontrar con momentos de alegría, incertidumbre, conflicto, anhelos, esperanzas y satisfacción y, por consiguiente, los tutores deben estar en sintonía con los investigadores sin obligarlos a orientar sus estudios con bases a esquemas mentales, por el contrario deben promover la creatividad, respetando la corriente  o concepción del investigador. En el caso que el tutor desconozca la corriente debería inhibirse o explorar dicha corriente para poder comprender y ofrecer las orientaciones pertinentes.

Importa, y por muchas razones, que en el tutor investigador debe prevalecer una actitud de aceptación, respeto mutuo, la empatía, la horizontalidad y el deseo de cooperación. Estas actitudes serán beneficiosas tanto para la investigación como para la ciencia  


CIENCIA CON CONCIENCIA

            Ahora bien, los investigadores debemos estudiar la realidad desde multiples perpectivas, conscientes que estamos enmarcados dentro de una cultura que nos rige desde el punto de vista académico y por el mundo de la vida donde hemos crecido social e intelectualmente. Por lo tanto, debemos ser conciente de que la realidad no se puede reducir a una idea; no se puede seguir creyendo que lo tangible, lo mensurable, la logica formal, como procedimientos nos lleven a la aprenhensión real, sino que, hay que estar consiente de que en el estudio de la realidad esta presente lo extraño, lo misterioso, lo irreductible, elementos que no se pueden desechar, porque pueden ser claves para nuestra búsqueda.     

jueves, 1 de diciembre de 2011

II Semestre. Curso: Gestión Epistémica de la Construcción Doctoral. 03/12/2011



 
MODERNIDAD Y POSTMODERNIDAD. dimensión epistemológica     








Para dar inicio a esta revisión es importante señalar el término Modernidad entendido según (Habermas) como calificación de una época caracterizada por el desencantamiento de las imágenes tradicionales del mundo, la racionalización de los procesos sociales y la colonización por aporte de la acción racional, con arreglos a fines, de los ámbitos simbólicos de la vida.

Por otra parte el Postmodernismo surge como réplica a las teorías Estructuralistas (Levi – Strauss Antropólogo y Lacan psicoanálisis) frente a las que se desarrollan corrientes críticas que pretenden su superación: El Postestructuralismo Francés de Foucault – Derrida – Lyotard; el Pensamiento débil de Vattimo, el Contextualismo de Rorty y, que se apoyan en el pensamiento negativo de Nietzsche – Adorno – Benjamin e incluso de Heidegger y Wittgenstein.

Frente a los rasgos “fuertes” de la razón moderna los postmodernistas oponen un concepto “débil” y negativo del pensamiento racional que incluye en si la diversidad y los componentes estéticos y expresivos de las vivencias y en nuestro caso, del funcionamiento de las instituciones escolares.

Habermas intenta superar el relativismo escéptico y desarrolla un concepto de razón en las prácticas comunicativas que responden a unos criterios de validez universal transcendiendo los contextos particulares en los que han sido formados. Evidentemente, estas pretensiones de validez susceptibles de crítica, son las pretensiones de verdad  proposicional de rectitud normativa y de veracidad sujetiva. En este sentido negativo se trata de superar la razón instrumental definida por la modernidad. La propuesta de Habermas de una razón procedimental susceptible de críticas solo será válida cuando sus decisiones sean frutos de una acción comunicativa libre de dominio, siendo esta la opción más coherente sobre la que edifican la actividad pedagógica – critica.
        Se plantea entonces el problema, de los partidos políticos liberales que incluyen en sus programas términos como adaptación al mundo de la producción, cualificación profesional, eficacia de los procesos docentes… que esconden posturas basadas en aptitudes tradicionales orientadas a planteamientos instrumentales de la educación. Estos procesos de formación propuestos se reducen a planteamientos técnicos de la enseñanza, incluso en la formación del profesorado se pone el acento en la coordinación de los medios para el logro de unos fines previamente determinados. Así pues, las reformas educativas no consiguen superar la contradicción entre la función social de la educación de incrementar el capital humano y la compensación de las desigualdades sociales. Resulta complicado hablar de partidos políticos bien definidos pero coincidimos en la propuesta, con aquellos movimientos sociales críticos, con el modelo de crecimiento que rechaza la invasión del estado en la vida cultural la burocratización y reivindican la identidad de los individuos en las coordenadas de la historia y en la ética comunitaria. Se propone entonces: curriculum integrado, proyectos educativos en los que se plantean el desarrollo moral del alumnado, procesos comunitarios, comunicativos y críticos, tal y como están defendidos por Girox – Popkewitz – Hoffmann…

Sucede pues, que la utopia a la que no renuncia la teoría crítica, aunque no determine su forma concreta, se encuentra en el potencial de razón que contiene la especie humana para llegar a ser lo que aún no es. La teoría crítica se construirá a partir de las interpretaciones de los profesores – alumnos; y formara parte de los esquemas de los participantes aquella actitud de no dar nada por concluido en el proceso de construcción social.

En este sentido se comprende: Modernidad como un concepto basado en el dominio y la exclusión del otro; la periferia – indígena – pueblo – mujeres – pobres. Es el periodo de la economía industrial, del predominio de la jerarquía en las organizaciones, de los avances tecnológicos y científicos, de la expansión de los mercados, etc. los principios que rigen esta etapa tienden a la cohesión, la unidad, la afirmación, y a un pensamiento fuerte. El sujeto moderno actuante incide en los acontecimientos por su implicación física en ellos.; la razón era la protagonista fundamental del modernismo.

Y postmodernidad como la crisis que atenta contra la posibilidad y legitimidad. Economía post industrial, surge: mass media –   multicultura –  anarquía – cultura de masas – fragmentación y multiplicidad. Los principios básicos son: la disgregación, la negación, el pensamiento débil. En la postmodernidad el sujeto es pasivo y actúa como un receptáculo de procesos en los que no puede fluir.

Finalmente, refiero el concepto Transmodernidad como  Globalización y se refiere a la virtualidad – telepresencia – pensamiento único – tecnologías de la información – estrategias – caos integrado – nueva economía – Internet – cibercultura – sociedad del conocimiento. El sujeto recibe la información y actúa sobre ella, transformación social, transacciones argumentativas de líneas de cuestionamiento, pensamiento multidimensional  y sistémico, y por ultimo,  lo local se convierte en translocal.  





II Semestre. Curso Ejes de Socialización. 05/11/2011



 

análisis de los contenidos   




Atendiendo al rubro de la unidad curricular: Ejes de Socialización de la Investigación en lo referente, al análisis de los contenidos teóricos, me permito señalar  el primer contenido: “Universidad Cercada”, expresa la crítica que el autor: Rigoberto Lanz, hace hacia la universidad profesionalizante: el mercado laboral y con ello, ya no hay correspondencia entre profesiones y empleo, entre transferencias tradicionales de conocimiento y trabajo. En efecto las nuevas profesiones tienen el límite de los mismos viejos modos de pensar, enseñar y trabajar; y, esta “frontera del diploma” viene a expresar el agotamiento del modelo de universidad que se arrastra y esta en crisis.

Por supuesto, el sentido dominante no ve más allá de la universidad como formadora de profesionales y por esto le cuesta compartir la idea de una universidad de “comunidades intelectuales”, reflejando el enorme vacío teórico, ubicando fuera de esos ámbitos las claves de su transformación. Ahora bien, ¿como minimizar la gravedad de la crisis universitaria? Pues, a  través del esfuerzo transformador de sectores con conciencia de la inviabilidad de encierros conceptuales, de las cercas académicas y los claustros escolásticos; es decir, derribando los dogmas.

Por otra parte, el segundo contenido: “La Mundialización del Conocimiento”, también del mismo autor Rigoberto Lanz, pretende orientar la línea de reflexión que esta en tensión con las fuerzas hegemónicas que se inscriben en la lógica del pensamiento único, en la voluntad imperial que sigue gobernando los intercambios Norte – Sur; y que frente a esta postura universalizante y hegemónica del conocimiento surge la critica contundente al reduccionismo cientificista para descalificar todo saber que se escape a la lógica de la ciencia o del método científico. Se trata de concepciones epistemológicas postmodernas, saberes alternativos, ondas de la nueva ciencia y esfuerzos de renovación en el interior de la ciencia normal, cuyo dinamismo no puede ser represado en límites instituidos de una manera de conocer. Por eso, la entronización del pragmatismo mercantilista en la cultura, comunicación y educación hacen que el recurso del mercado se convierta en el único criterio para valorar pertinencias y sostenibilidad en el campo de los conocimientos.

La universidad, como el aparato de certificación de saberes representa un atrayente mercado internacional y que además esta siendo presionado para eliminar barreras y regulaciones. En esta perspectiva las grandes corporaciones tienen como objeto la mercantilización de títulos universitarios y que, circulan sin restricción; es decir, se inscribe claramente en la lógica de interés mercantilistas que están siempre detrás de las ideologías globalizadoras y forman parte del pensamiento que se desarrolla paralelamente en la cultura, comunicación y nuevas tecnologías. De aquí que lo que se plantea es una lucha contra hegemónica que asume a la mundialización solidaria al defender la autonomía de la esfera cultural frente al mercado. Vale decir rechaza toda tentativa de reducir a mercancía los patrimonios culturales y acerbos de conocimientos; que haya “industrias culturales” y “mercados de conocimientos” manejados con políticas públicas precisas y direccionadas por encima de las lógicas mercantiles.

Estamos optando por un dialogo de saberes, por un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria en la que cultura y conocimiento puedan ser las bases de construcción de hombres libres.      

El tercer contenido “El Fin de la Modernidad” (Nihilismo y Hermenéutica en la Cultura Postmoderna), cuyo autor es Vattimo Gianni, plantea la necesidad de relacionar la hermenéutica con la modernidad; el Nihilismo, la critica a la modernidad y a la metafísica clásica pasando por la concepción de verdad y de la historia que serán los componentes de una hermenéutica filosófica en sentido Vattimiamo. Es decir, a la verdad se le interpreta en el horizonte del tiempo. No es una verdad de la historia sino que es una verdad histórica. Este pensar filosófico pretende establecer nexos entre Nietzsche y Heidegger, proponiendo el Nihilismo como condición esencial de la filosofía hermenéutica y la vocación Nihilista de la hermenéutica es un llamado a pensar Verwindung.

Para Vattimo, la postmodernidad se vincula con el fin de la historia y esta con los llamados “grand récits”; la caducidad de estos discursos globales proviene de un conflicto de racionalidades o de la debilidad de la razón para articular un discurso capaz de comprender el devenir de la historia, y propone la modernidad como la época de la legitimación metafísico – historicista; la postmodernidad entonces, es la puesta en cuestión explicita de este modo de legitimación. Vattimo en el fin de la modernidad reconoce a Heidegger como el filósofo que sentó las bases de la ontología hermenéutica afirmando la conexión entre ser y lenguaje (el lenguaje es la morada del ser). Legó además dos aspectos importantes para la hermenéutica: - El análisis del Dasein como totalidad hermenéutica y – El esfuerzo de definir un pensamiento ultrametafísico atendiendo al Andenken (rememoración) específicamente a la relación con la tradición. 

En efecto,  Heidegger plantea que el comprender no es ningún tipo de aprehensión intelectual o conocimiento de alguna especie sino el modo más propio del Dasein; es decir, el modo de ser – en – el – mundo es comprender, pero además, el comprender manifiesta el modo de ser del Daseincono: Ser Posible. La comprensión nunca es absoluta porque el ser del que comprende tampoco lo es. El sentido que para Heidegger es lo articulable en la apertura comprensora se comprende en la interpretación y esta a su vez seria el despliegue del comprender.

Así mismo, el cuarto contenido  corresponde a “La Condición Postmoderna” de Jean Francois Lyotard. Aquí, el autor muestra el análisis que hace acerca de la sociedad y el saber lo que denomina postmoderno y comienza en los años 50; económicamente puede hablarse la época postindustrial, del capitalismo tardío caracterizado por el fin Keynesismo, del relativo control que los estados ejercían sobre el mundo con el fin de garantizar el estado de bienestar. Una modificación importante de esta capitalismo tardío es el hecho de que el saber, fundamentalmente el conocimiento científico – técnico, aparte de ser mercantilizado, va a convertirse en la principal fuerza productiva en sustitución de la materia prima y de la mano de obra.

En lo político, el autor descarta la consabida de los grandes relatos de la fundamentación teórica y transcendente de la sociedad en su conjunto; esto implica que los sujetos ya no consideran su actividad como englobada en un todo y esto, a su vez, genera una transformación en el modo de concebir la historia y el saber.

A nivel cultural el Nihilismo, la perdida de sentido no es fenómeno novedoso. La tendencia del hombre a la verdad que presuponía la tradición Platónico – Cristiano occidental, se manifiesta en la exigencia de la verdad de la ciencia moderna. Por ello cada ciencia tendrá que legitimizarse por si misma, no por relación a un relato unitario sino que justificara ante la sociedad, en virtud de sus efectos; es decir, del aspecto técnico. Históricamente no se puede decir que la postmodernidad sea la culminación de los ideales modernos que no han hallado su cumplimiento, entonces, ni el individuo se ha erigido como sujeto autónomo, ni la humanidad como sujeto ha logrado emanciparse no ya de la naturaleza sino de si misma. Pero para Lyotard la postmodernidad lo que ha producido es la disolución de la idea ilustrada de la emancipación deliberativa surgida en la Revolución Francesa y encarnada en los estados Democráticos que ven reducir su poder a favor de entidades supranacionales no democráticas como las transnacionales. La sociedades postmodernas explican la pragmática del saber científico para mostrar como el concepto tecnocrático de sistema estabilizado y auto - regulado no es científico y así el funcionamiento de la ciencia se apoya en consenso entre lo científico. Aparece aquí el de Habermas con la idea de la emancipación y legitimación del saber mediante la argumentación, pues fuerzas poderosas actúan en el individuo y lo condicionan, pero debe ser legitimado por la argumentación racional.

Desde esta perspectiva la transformación del saber es manejado como el acontecimiento que maca la separación entre modernidad y postmodernidad y los grandes relatos pierden su autoridad como legitimadores del saber, debido al auge del capitalismo tras la II Guerra Mundial, pero también por germen de la deslegitimación y Nihilismo inherente al saber, presente ya en el siglo XIX. Y la exigencia de la verdad ha provocado el derrumbamiento de la jerarquía de saberes.

Finalmente, la sociedad postmoderna no se aleja de la realidad y las aptitudes ante el avance de la homogenización, miseria espiritual, pobreza, perdida de libertades y la legitimación por el poder poco consoladora y lo que se observa son individuos abandonados ante el poder del sistema sin entidad mediadora que pueda responder ha critica, resistencia y disenso.